Tuto: ¿OPAsición o MAS de lo mismo? La pregunta no se responde con memes, ni con el cliché de: “es opositor, porque odia al MAS”. Lo que importa es otra cosa: ¿Qué construyó Tuto cuando tuvo tiempo, plata, sigla y gente dispuesta a seguirlo? No hablo de simpatías, sino que hablo de estructura, de presupuesto y de más de veinte años.  ¿Veinte años de qué? Veinte años de oportunidades desperdiciadas.

Ser duro con el chavismo en el extranjero no equivale a ordenar la casa, son ejes distintos. El truco está en confundirlos ¿a quienes? A la comunidad de derecha internacional: se mide el compromiso democrático en el discurso internacional para tapar que, puertas adentro, el plan no es ajuste, al contrario, es gasto social gradualista. El mismo idioma de siempre, con mejor dicción. MAS de lo mismo. 

Después de Banzer, su año de gobierno dejó una postal fácil: plazas y parques llenos de chalecos y sombreros, empleos temporales para gente sin trabajo. Quien vivió esos años lo recuerda. Vista con distancia no fue política social sostenible, fue plata convertida en foto de gestión, sin permanencia, sin impacto real  y la factura, como siempre, la pagamos todos.

No se perdió solo una oportunidad de partido. Se perdió generaciones que buscaban un lugar y no lo encontraron. Nadie apuesta por desconocidos con buenas intenciones cuando el liderazgo no abre la puerta a nuevos lideres políticos.

 

Ahí está el núcleo. Vicepresidente, luego presidente por un año: se puede alegar que ese tiempo se fue en gobernar, pero después vinieron dos décadas. Veinte años con sigla disponible, jóvenes y adultos listos a militar sin pedir cargo, gente dispuesta a donar tiempo y dinero a un proyecto serio. La respuesta fue siempre la misma: “ya estoy trabajando en eso”. No fue un lapsus, fue la constante. 

No se perdió solo una oportunidad de partido. Se perdió generaciones que buscaban un lugar y no lo encontraron. Nadie apuesta por desconocidos con buenas intenciones cuando el liderazgo no abre la puerta a nuevos lideres políticos. Milei no entró por simpatía, entró con una metodología: sin estructura vieja armó una nueva en tiempo récord, con diputados, cuadros y bancada real. Tuto tuvo veinte años para hacer lo mismo y llega a cada elección con el mismo resultado: cero bancas, cero gobernaciones, cero alcaldías. Eso es de principiantes, es incapacidad de organización política. Gobernar no es un hilo de campaña. 

En el 21F éramos un puñado de personas. Muchos, incluido el expresidente antidemocrático, se reían de que éramos “cuatro gatos”. De ahí salió gente que con los años terminó más cerca de causas de izquierda que de un proyecto de derecha real. No porque “se vendieron”, sino, porque nunca hubo un proyecto de derecha que los convocara. La ausencia de estructura tiene costo que se paga generación tras generación. 

Después llegó la parte incómoda con Jeanine, Tuto, Paz y etc; Todos dependieron en algún momento de la estructura que sí tiene Samuel Doria Medina, el vicepresidente de la Internacional Socialista. Ahí opera gente que no necesita disfrazarse. Cuando no construyes base propia, te arrimas a la de otro. Esa base impone lógica e ideología. El desastre de “idóneos” alrededor no es casualidad, es consecuencia. 

Ni el discurso de ruptura cierra. Tuto es abiertamente anti-Trump y cercano a los demócratas en Estados Unidos. No calza con el relato de ruptura total que se vende acá. Dunn, en poco tiempo hizo lo que Milei: capitalizar votantes de derecha sin pedir disculpas por tener convicciones claras. Esa derecha boliviana – sin líder, sin partido, sin estructura- ha existido siempre. Lo que faltó fue alguien dispuesto a organizarla en serio. Y sí, en este país, sino hay caudillo, nada cambia y todo cumbia. 

Para que no se lea como defensa del otro bando: cuando Tuto se apoyó en el PDC, capitalizó también el voto evangélico con una lógica de adoctrinamiento tan real como la que critica en sus rivales. La diferencia es que él no construyó esa maquinaria, la heredó y la usó. Reconocerlo no es debilidad, es el mínimo de honestidad que hace falta si se quiere cambiar algo de raíz. Chi recontra entendió eso, y en una elección mostró a Tuto que ese voto es mayoría si se entra sin pedir permiso, aunque ese voto, cuando se trata de gobernaciones y alcaldías, siempre retorna al MAS. 

No se trata de gritar “Tuto es MAS de lo mismo” como insulto vacío. Se trata de mirar más de veinte años de oportunidades desperdiciadas, plata mal gastada en política social de vitrina, generaciones de militantes sin lugar, y un candidato que, llegado el momento, sigue dependiendo de la estructura ajena que dice combatir concluyendo que en Bolivia no hay derecha organizada, lo que hay son discursos vacíos, hay foto para el Instagram, hay gradualismo con buen acento. La oposición real se mide en cuadros, bancas y poder territorial. Lo demás es MAS de lo mismo.


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