«La corrupción, el sectarismo y la violencia política deben ser erradicados de la actividad pública y política, mucho más, cuando quienes la ejercen lo hacen desde el odio, resentimiento e ignorancia».
«Propuestas tibias, medias verdades y compromiso inverosímiles, impiden en la actualidad que la población decida cuál es la mejor alternativa y continúe la incertidumbre. En contrasentido, han comenzado a proliferar una vez más los ataques, acusaciones, bulos, etc. etc.».
«La Constitución Política del Estado debe volver a ser la herramienta que pone límites a las ansias del poder y un garante para los derechos individuales de las personas. El positivismo no es la solución a todo y podemos ver como se termina convirtiendo en una especie de cadena que cercena las libertades individuales, siendo…
«En varios momentos de su historia y mucho más en momentos críticos como el presente, el pueblo boliviano ha dado muestras claras de una integración y trabajo mancomunado más allá de los aspectos étnicos, raciales, regionales, económicos, entre otros, reconociéndose como hermanos y viviendo pacíficamente en la construcción del país».
«Lamentablemente cuando todo va bien, en nuestro país el progresismo o las visiones de izquierda usan todo tipo de métodos para perjudicar el desarrollo económico dentro un modelo de libertad de mercado».
Es tiempo de poner fin de una vez por todas a la tragicomedia que: “sin querer queriendo o queriendo con querer” le hacen vivir los políticos al pueblo boliviano.
En contrasentido a lo que piensan los políticos, los jóvenes son cada vez más difíciles de manipular, son cada vez más conscientes que la política es peligrosa si se la junta con grupos de crimen organizado, creen cada vez menos en las falacias y promesas demagógicas
«El tener empatía para el pensamiento del otro, el querer comprender otros horizontes, es una virtud moral que va más allá de las propiedades jurídicamente establecidas”.
El trabajo es importante, sí, lo es, pero también es importante la sonrisa, el abrazo, las palabras y el contacto directo entre padres e hijos, abuelos, hermanos, ese es el verdadero legado que quedará en nuestra historia de vida.
Bolivia está herida de muerte y se desangra lentamente ante la mirada parsimoniosa de su gente. El colapso parece inminente y la posibilidad de que se convertirse en la próxima Venezuela o Cuba es cada día más evidente.